jueves, 15 de enero de 2009

la risa mala




Es la risa ante el cráneo partido de un niño lo que me revuelve el estomago en arcadas de rabia. La aparatosa risa de un Solana abrazando a Barak seguida de una fila de niños amarillos de muerte envueltos en sudarios.
Es esa foto escalofriante de un Moratinos cogido de la mano empapada de sangre de una livni cuando estalla el fuego rodeado de humo y un hierro de los escombros atraviesa el cuello de la mujer palestina.
Pero José… Moratinos y Solana buscan la paz, quieren el alto al fuego.

¿Y es necesario reírse para eso?

Pero José, no entiendes nada, es la diplomacia, la hpocrimasia, la diplocrasia, las normas, las putísimas normas, las normas normas normas normas no r mas no mas no más.
¿Cuál es la paz que pretenden?
Bien señor, aquí no paso nada, cada uno a su casa.
Pero y… ¿nuestros hijos despedazados? Y … ¿nuestros miles de muertos?
Son daños colaterales, son fatales consecuencias, ahora es el momento de la paz, y la paz la han conseguido esos señores que están allí, ¿los ves?

¡¡¡Y porque se ríen hijos de puta!!!

Pero José, cálmate, clámate
Pronto todos nos calmaremos y el tiempo borrara los niños ensangrentados.
Pronto eso será historia.

Y sale el sol
Y ya está

Todo en paz.

¡Pero………………….!


2 comentarios:

Horacio R. dijo...

Hola Jose. Me parece que te estas pelando el coco con los magnificos lideres de este ultimo siglo. Te felicito por los cuentos, ya te dije juntalos, guardalos antes que los pierdas como aquella maquina de fotos que dejaste olvidada en Uruguay cuando iniciaste la gira en el 68´y aun sigues.
Nos tendriamos que preguntar si los que estan ganando la tela, piensan realmente que ganan.
O somos como la Susanita de Quino: La guerra esta tan lejos

patricia dijo...

No te calmes nunca José... porque te volverías tibio, y los tibios serán vomitados........
No te calmes Primo... tan sólo toma la distancia justa que marca la serenidad, y sigue escribiendo... no dejes de escribir por favor, que si muchos como vos se valen de la escritura para denunciar estos horrores, llegará el día en que serán leídos en el sur, en el norte, en el oeste y en el este... y al final, después de la Esperanza..... sobrevendrá la Paz...
un abrazo, Patricia