lunes, 1 de septiembre de 2008

El Grande

Son las seis y media de la tarde, y suena el llamado de la mezquita. La voz del muecín es gigante, ALLAAAAAHHH - H- AKBAR. la Voz ocupa los edificios, las ventanas donde hay gente colgando ropa, los techos de Madrás plagados de cuervos. LAHILA HAAAAAAAA- MOHAMED -UR-RASULILAAAAAAAHH. Suena aquí en mi habitación antigua, suena desde la profundidad infinita del espejo. Suena como si el muecín estuviese llamando desde el mosquitero. Suena en las sillas de mimbre, en las rejas de mi ventana. Suena en mi pasado de viajero sin regreso. En aquel que escuchó por primera vez el llamado en Estambul, cuando Estambul era una ciudad romántica y difícil; reencarnación pasada de la actual. Y entonces me movía por calles, por campos, por playas, en trenes, en autobuses destartalados, en camiones que iban a velocidad de nubes. Y avanzaba sin tiempo hacia cualquier horizonte. Eso he creído, que era yo el que iba, hasta que caí en la cuenta que era Ala el Grande quien me llevaba y me enseñaba los países, las montañas, lo ríos, las islas, los rostros, las risas, las camas, los amores. Y me enseñaba el misterio del mar, que es el mismo de las estrellas, que es el mismo misterio que hay entre el pecho y el estomago. Aquí, donde el muecín sigue sonando
ALLAAAAAAAAAAAAAHHH-HU-AKBAR

6 comentarios:

Jorge Rodríguez dijo...

vuelta a la rumba a bailar... tarara...
tú sí que eres grande!

mirella dijo...

“No puedes permitir que los grandes te impongan su intolerancia, del mismo modo que no puedes permitir que los pequeños se conviertan en un nosotros y te impongan su ética. No aceptaría la tiranía del nosotros, la cháchara del nosotros y todo lo que el nosotros quiere volcarte encima. Jamás se doblegaría ante la tiranía del nosotros que se muere por absorberte, el nosotros coactivo, inclusivo, histórico, ineludiblemente moral con su insidioso E pluribus unum. Ni el ellos de Woolworth´s ni el nosotros de Howard, sino el puro yo con toda su agilidad. El conocimiento de sí mismo: ese era el puñetazo en la boca del estómago. La singuralidad. La lucha apasionada por la singularidad. El animal singular. La deslizante relación con todo. No estática sino deslizante. Conocimiento de sí mismo, pero oculto. ¿Qué es más potente que eso?”
“La mancha humana” Philip Roth

venancio dijo...

Hola José. ¿ Ya estás por Madrás?... Siento envidia, envidia de la insana, de no poder escuchar yo también la llamada del muecín. Aquí en Cuenca, suena lejana, casi abismal, como el fugaz eco de una sombra, como una agonizante reverberación en mi mente.
¿ Recuerdas la visita a la tumba del santo en Mumbai?... Hablamos sobre ello, sobre el poder místico de esta llamada, sobre su conexión con el verbo cristiano, con los mantras hindúes... Distintas máscaras de lo sagrado.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Distintas máscaras de lo sagrado, dijo Venancio.
Los mismos cánticos pero en latín me despertaban al amanecer en Tupungato, Mendoza. Entre viñas y montañas.
Los monjes con sus mantras, tocaron mi alma, haciendo vibrar cada una de las fibras de mi cuerpo.

mirella dijo...

“…Atrévete a abandonarte a tu vitalidad y será como si estuvieras en manos de un criminal empedernido. Iré a América y seré la autora de mi vida – dice ella -, me construiré a mí misma fuera de los condicionamientos ortodoxos de mi familia, lucharé contra los condicionamientos, llevaré hasta el límite la subjetividad apasionada, extraeré lo mejor del individualismo…, y en cambio acaba en un drama que escapa a su control. Acaba como la autora de nada. Existe el impulso de dominar esto y aquello, y lo dominado es uno mismo.”


“La mancha humana” Philip Roth

Juan Pérez Escribano dijo...

hola jose, soy juan perez, una tal eveline que dice conocerte mucho quiere ponerse en contacto contigo, me ha dado su e-mail: evelinecoker@ukgateway.net , como lo llevas???