lunes, 31 de diciembre de 2012

HISTORIA PARA DESPEDIR EL 2012





   Ayer mismo una gran amiga, excelente pintora griega,  me contó esta historia verídica:


   Dimitri, (vamos a llamarlo así porque ni ella ni yo sabemos el nombre) de 24 años de edad, militante favorito de “Aurora Dorada” llegó a tapizar las paredes de su cuarto con cruces gamadas y fotos de jerarcas nazis, entre los que se encontraba un cuadro de Adolfo Hitler acariciando su perro en su casa de las montañas.
   Dimitri llevaba años soñando un encuentro con los del partido neonazi de Alemania. Ahorró trabajando duro en la construcción y por fin el verano pasado tomo el tren, y luego un autobús que le dejó en la ciudad portuaria de Kiel. Tenía la dirección exacta que le había dado un camarada de la “dorada”. Tocó el timbre. Le abrió la puerta un urso pálido y rubio, lo miró frunciendo el cejo y le dijo, espere ahí. El urso llamó a sus compañeros para avisarles que un paria de tez oscura y pelo rizado azabache estaba contaminando con su presencia la entrada del partido.
 La paliza que Dimitri recibió por parte de sus ídolos llevaría un estudio a manos de un forense. Su tez oscura se pobló de rojos y tajos, y las fracturas abiertas dieron trabajo de horas a los traumatologs.
  Una vez en Atenas Dimitri se acercó en silla de ruedas a la terraza para ver la aurora. Cuando vio unas nubes tristes que se amontonaban detrás de las siluetas de unos edificios, aún más tristes, se dio cuenta que era el atardecer.
 Dimitri quiso llorar pero hasta las lágrimas tuvieron  miedo de salir. 

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